Siempre debemos buscar la manera de establecer una conexión entre la información y las necesidades de formación de los estudiantes y, por supuesto, tratar que esta conexión sea evidente para todos los destinatarios del curso. Cualquier tipo de información, aunque pueda parecer densa y tediosa en un principio, puede presentarse de manera tal que resulte relevante y significativa para los estudiantes si sabemos cómo la utilizan en el mundo real.
La relevancia de la información puede determinarse a través de un análisis previo de necesidades que nos permita indagar acerca de las posibles aplicaciones del contenido en un contexto real. A partir de este análisis, se pueden construir escenarios que desafíen a los estudiantes a usar esa información, tomar decisiones y reconocer la importancia de aprender los nuevos contenidos para resolver problemas reales en su ámbito laboral.